Salud

Tenemos la naturaleza estresada y agotada

Tenemos la naturaleza estresada y agotada. Aunque la naturaleza contribuye cada año con 24 billones de dólares a los americanos por beneficios de lo que ella aporta a la sociedad en alimentación, salud y economía, ya se perdió 31 % de la biodiversidad desde la llegada de los europeos. A 2050 un 40 % ya no existirá: casi 65 % de lo que queda está en deterioro, 21 % de este porcentaje de manera radical.

En Asia y Pacífico se espera que a 2048 no haya un solo pez para alimentar la población, mientras que África perderá la mitad de las especies de aves y mamíferos a 2100, situación parecida a la de Europa: 27 % de las especies que quedan se hallan amenazadas.

Son algunos datos de los informes científicos recopilados por las instituciones de biodiversidad más importantes de cada una de las regiones de la Tierra (Américas, Europa-Asia Central, Asia-Pacífico y África), que muestran un panorama apremiante aunque hay esperanzas de que las cosas cambien si se alcanza un compromiso de organizaciones internacionales, gobiernos, sectores privados, comunidades e individuos.

Fueron divulgados ayer y se convierten en el más completo informe del estado de la biodiversidad en el planeta, reporte que no se tenía desde 2005 y que es el resultado de la sexta reunión del Ipbes que finaliza hoy en Medellín.

El Ipbes es la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos, que reunió durante una semana delegados de 129 países que discutieron y aprobaron los informes evaluativos.

Implicaciones

En cada región, con la excepción de cierto número de ejemplos positivos con lecciones que pueden ser aprendidas, la biodiversidad y la capacidad de la naturaleza de contribuir a las personas están siendo degradadas, reducidas y perdidas por una cantidad de presiones comunes: estrés del hábitat, sobrexplotación y uso insostenible de los recursos; contaminación del aire, el suelo y el agua; aumento del impacto de especies invasoras, y el cambio climático, entre otras.

“La biodiversidad y las contribuciones de la naturaleza a las personas les suenan a muchos algo académico y lejos de sus vidas. Nada podría estar más alejado de la verdad, son la base de nuestros alimentos, del agua limpia y de la energía”, enfatizó Robert Watson, director de esta Plataforma.

Y fue más allá: “Lo que le suceda a la raza humana dependerá de nuestras acciones sostenibles. Es ya, hay que tomar acciones. Este es un mensaje a gobiernos, sector público y privado, a los dueños de la tierra”.

El deterioro, alentado por la forma como se usa la tierra y unas políticas no sostenibles de manejo del suelo y los bosques, tiene ahora en el cambio climático una amenaza más, que será una fuerza principal hacia mediados de siglo.

En la entrega de los reportes regionales quedó en claro que es casi imposible cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible que persigue todo el mundo a 2030.

“Si seguimos como vamos en el uso de energía y la producción de alimentos, no solo aumentará la pérdida de biodiversidad sino las tasas a las que se pierde”, dijo.

En América

Jake Rice, uno de los codirectores del informe sobre las Américas, resaltó que cada habitante del continente tiene tres veces más contribución de la naturaleza que cualquier persona de otra región, pero “tomamos de ella más rápido de lo que esta puede responder”.

Pese a esa riqueza, un cuarto del impacto mundial sobre el deterioro de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos lo aporta la región. “Estamos abusando de la tierra, el agua y el aire”, dijo. Hay acciones de restauración exitosas “pero no se puede degradar para luego restaurar”.

No es solo una región la que tiene problemas. Luthando Dziba, codirector del informe sobre África, reveló que 62 % de la población del continente es rural y depende de los recursos naturales para sobrevivir, pero hoy “plantas, peces, anfibios, reptiles, aves y grandes mamíferos están más amenazados que nunca por causas inducidas por los humanos y naturales”.

En esa región se han degradado 500.000 kilómetros cuadrados, dato preocupante al considerar que la actual población de 1.200 millones de habitantes se duplicará en 2050.

Las evaluaciones resaltaron que hoy existen más áreas protegidas en todo el mundo, pero no son suficientes todavía las acciones para frenar el deterioro de la naturaleza.

Mark Rounsevell, codirector del informe sobre Europa y Asia Central, precisó que es necesario separar el crecimiento económico de la degradación natural. Será esencial para proteger no solo las futuras generaciones sino, incluso, las actuales.

No habrá una segunda oportunidad.






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